2-3 sesiones semanales
Es suficiente para empezar. La recuperación entre sesiones es parte del proceso, no tiempo perdido.
Empezar desde cero es una ventaja, no un handicap. El cuerpo responde muy rápido al primer estímulo real. El problema es cuando se empieza mal.
Empezar con demasiada intensidad, demasiada frecuencia y demasiada variedad. "Quiero ponerme en forma rápido" lleva a entrenar todos los días, buscar las clases más duras y cambiar de plan cada semana. El resultado: agujetas que duran 5 días, abandono en 3 semanas y la convicción de que "el ejercicio no es para mí".
El principio debe ser gradual. No porque seas débil, sino porque la adaptación necesita tiempo.
El mayor error que puede cometer un principiante es intentar hacer en el primer mes lo que alguien lleva haciendo 2 años. El proceso tiene fases y hay que respetarlas.
Es suficiente para empezar. La recuperación entre sesiones es parte del proceso, no tiempo perdido.
No necesitas acabar destruido cada sesión para mejorar. En las primeras semanas, la técnica importa más que la carga.
Ir 3 días a la semana durante 8 semanas vale infinitamente más que ir todos los días durante 2 semanas y abandonar.
Depende de cómo seas. El entrenamiento en grupo tiene una ventaja enorme para principiantes: la estructura está dada. No tienes que decidir qué hacer. Entras, sigues el ritmo y sales. La clave es que el grupo tenga adaptaciones por nivel reales, no que todo el mundo haga exactamente lo mismo.
Adaptamos el nivel desde el primer día. Empieza donde estás, no donde crees que deberías estar.
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