Lleva años siendo el debate del gym. ¿45 minutos en la cinta o 20 de HIIT? La respuesta no es la que esperas.
Cardio continuo de baja-moderada intensidad (LISS): caminar, bicicleta suave, elíptica a ritmo constante. Esfuerzo sostenido durante 30-60 minutos a una intensidad del 50-65% de tu frecuencia cardíaca máxima.
HIIT (High Intensity Interval Training): esfuerzos máximos o casi máximos de corta duración alternados con periodos de recuperación. Ejemplo: 20 segundos al 90% + 40 segundos de descanso, repetido 8-12 veces.
Ninguno es superior al otro de forma absoluta. Cada uno tiene un rol distinto en un programa bien diseñado.
El HIIT se ha popularizado tanto que mucha gente lo hace casi todos los días pensando que a más intensidad, mejores resultados. El resultado es el contrario: fatiga acumulada, peor recuperación, mayor riesgo de sobreentrenamiento y lesiones.
El HIIT es un estímulo potente que necesita recuperación suficiente. 2-3 sesiones semanales es el rango razonable para la mayoría.
Quieres mejorar capacidad de trabajo, tienes poco tiempo o necesitas un estímulo de alta intensidad controlado.
Quieres mejorar la base aeróbica, recuperarte activamente o complementar tu trabajo de fuerza sin añadir fatiga excesiva.
No elegimos entre uno u otro. Los combinamos con intención: el trabajo de intervalos tiene su hueco dentro del workout y está diseñado para que aprietes fuerte, recuperes bien y vuelvas a apretar. No es caos. Es intensidad con estructura.
El resultado es que mejoras tu condición física sin quedarte KO cada sesión, y puedes mantener la constancia semana tras semana. Que es, al final, lo que produce resultados reales.
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