Intensidad
El CrossFit suele empujar al máximo en cada WOD. El funcional dosifica la intensidad según tu nivel y el momento de la planificación.
Se parecen, comparten ejercicios y a menudo se confunden. Pero no son lo mismo ni sirven para lo mismo. Te explicamos en qué se diferencian para que elijas con criterio.
CrossFit es una marca y una metodología concreta, creada a principios de los 2000 en Estados Unidos. Combina halterofilia, gimnásticos (dominadas, fondos, pino) y trabajo metabólico en entrenamientos del día (WOD) de alta intensidad, muchas veces cronometrados y con un componente competitivo.
Su objetivo declarado es desarrollar una forma física general y amplia. Para ello, varía constantemente los ejercicios y busca que cada sesión sea exigente.
El entrenamiento funcional no es una marca: es un enfoque. Trabaja los patrones de movimiento que usas en tu vida y en el deporte (empujar, tirar, agacharte, levantar algo del suelo, girar, estabilizar el tronco) para que te muevas mejor, con más fuerza y menos riesgo de lesión.
Puede incluir pesas, kettlebells, peso corporal o intervalos, pero la prioridad no es la intensidad máxima, sino la calidad del movimiento y la progresión adaptada a cada persona.
Todo el CrossFit tiene algo de funcional, pero no todo el entrenamiento funcional es CrossFit. La diferencia está en la intensidad, la técnica exigida y cómo se adapta a ti.
El CrossFit suele empujar al máximo en cada WOD. El funcional dosifica la intensidad según tu nivel y el momento de la planificación.
El CrossFit incluye movimientos olímpicos y gimnásticos muy técnicos. El funcional prioriza patrones básicos que cualquiera puede dominar con progresión.
El CrossFit varía mucho de un día a otro. El funcional bien planteado sigue una progresión: repites patrones y subes carga o dificultad con criterio.
En CrossFit, el reloj y la pizarra con los tiempos son parte de la experiencia. En funcional, compites contigo mismo semana a semana.
CrossFit ofrece comunidad, variedad y un estímulo muy completo. Su riesgo está en la fatiga acumulada y en hacer movimientos técnicos complejos bajo cansancio, sobre todo si el grupo es grande y la supervisión escasa.
El entrenamiento funcional es más accesible, más fácil de adaptar a lesiones o a personas que empiezan, y permite progresar de forma sostenida. Su riesgo es el contrario: si se programa sin intención, puede quedarse en una sucesión de ejercicios "curiosos" sin progresión real.
Nuestro enfoque toma lo que funciona de ambos: el ambiente y la energía del grupo, la intensidad de los intervalos y la base de fuerza, pero con sesiones de una hora estructuradas, progresión planificada y ajustes individuales para cada persona. Entrenas en grupo, pero no como uno más.
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Todo esto lo aplicamos en cada sesión de entrenamiento funcional en grupo. Mira cómo trabajamos en una hora de entreno.
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